La construcción del Socialismo precisa la tecnificación aplicada en los procesos de democracia participativa y nuevas realidades económicas. Todo ha de ir alineado en el proyecto libertario del ALBA.
La construcción evolutiva del Socialismo del Siglo XXI, SSXXI, sigue su avance. Este concepto que ha venido a constituir el paradigma emancipatorio de los pueblos para superar el cada día más apocalíptico capitalismo,se va conformando con innumerables aportaciones. Las luchas de los movimientos sociales, los procesos de integración de los diferentes estados, las victorias democráticas de las opciones revolucionarias y transformadoras, los avances económicos, la consolidación de los liderazgos entendidos como mandar obedeciendo, son indicadores de tales progresos de la opción del SSXXI. Hablamos principalmente de Latinoamérica.
Hay dos elementos constitutivos y caracterizadores del SSXXI en los cuales hay un consenso. Ciertamente en una visión amplia tendríamos más componentes de los dos que referimos a continuación. El primero es la democracia participativa de base frente a la representativa que da coartada al capitalismo. El segundo sería el desarrollo económico basado en prácticas autogestionarias, sostenibles, colaborativas y en la planificación democrática frente a producción de carácter apropiativo de bienes y servicios inherente al capitalismo y a la planificación burocrática como experiencia fracasada en los países del socialismo llamado real del este de Europa.
Hace pocos días en la República Bolivariana de Venezuela se celebró el encuentro de expertos multidisciplinares encuadrados en el grupo llamado Bloque Regional de Poder Popular y el Scientists for a Socialist Political Economy para explicar sus propuestas al SSXXI. En dicho evento se enfatizó en la necesidad de las nuevas tecnologías (informática más telecomunicaciones principalmente) para un desarrollo máximo tanto de las posibilidades participativas en los procesos consultivos y decisorios democráticos como para el establecimiento del valor de los productos en un marco de economías de equivalencias. La economía de equivalencias se basa en la identificación objetivada del valor del producto entendido como las horas que una o varias personas dedican en su elaboración.
Salvando la distancia temporal y por tanto la situación y contexto del Socialismo de principios del siglo pasado y el de principios de éste, podríamos comparar la aportación tecnificadora actual de las nuevas tecnologías con lo que en su día citó Lenin. El gran revolucionario ruso con un objetivo de síntesis y en primera aproximación concluyó: “la base para la construcción del socialismo es electricidad más soviets".
Concurre pues la idea que el progreso tecnológico es aliado del avance social para un mayor desarrollo de las fuerzas productivas. El desarrollo libre de las fuerzas productivas conlleva la generación de productos y servicios para la satisfacción de las necesidades reales de la mayoría de las personas en un marco socializador. La cosmovisión del SSXXI es así planificar democrática, complementaria y solidariamente la economía para el objetivo del bien social justo e igualitario. La situación en la lógica capitalista ha sido, posiblemente lo siga siendo, “especulemos financieramente todo lo que podamos para enriquecernos infinitamente a costa del sufrimiento de no se sabe cuantos miles de millones de personas obviando que el ecosistema planetario colapse”. En todo caso la reunión del G20 de Londres en abril definirá las líneas sobre las que se desarrollará la apuesta de los grandes mandatarios de las potencias para su diseño de recomposición capitalista.
La democracia participativa radical puede verse apoyada en las posibilidades que el estado del arte tecnológico ofrece. En cuanto a comunicaciones llegando a todas partes en cualquier momento y por lo que se refiere a prestaciones informáticas con la autentificación personal con métodos de firma digital, biométrica, etc. El CNE venezolano es referencia mundial en implantación de sistemas tecnológicos de voto. Este organismo tiene como misión última, tecnificar y así posibilitar físicamente la democracia participativa, protagónica como dicen en criollo.
Cuantificar el insumo de dedicación humana es un trabajo ingente por la infinidad de inputs que tiene la mayoría de productos para que en un marco de economía de equivalencias se puedan establecer los conceptos retributivos. La modelización econométrica y su traslado al cálculo numérico mediante software de procesado matemático permitiría asimismo objetivar el valor de forma automatizada.
Reconociendo en efecto muy importantes las aportaciones generadas por este grupo de estudio y de trabajo, a nadie se le escapa que el tránsito a una organización socialista de la Humanidad contempla un marco más global y complejo. La moral y ética, la estrategia de transición, los procesos de cambio, la coexistencia de modelos, la deconstrucción del actual sistema, las políticas de defensa militar disuasiva, serían algunas de los elementos igualmente necesitados de definición. La transición al Socialismo está llena de inmensas dificultades objetivas y subjetivas que hay que vencer.
Con todo, lo importante al final es alinear todas las iniciativas, en concreto éstas de tipo científico y tecnológico con las luchas globales de los pueblos y lideradas por los gobiernos y presidentes del ALBA, Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América. Así lo muestran en la declaración de principios de las jornadas. Saludemos así su esfuerzo y aportaciones.
Roger Pérez. Brigada Vallesana Simón Bolívar http://brigadavallesana.blogspot.com






